Llanas

Junto con la paleta de albañil, la llana es otra de las herramientas indispensable en la construcción. Aquí encontrarás una selección de las llanas más útiles para la albañilería de algunas de las mejores marcas (Rubi, Bellota, Alyco y otras).

Llanas dentadas

Los peines o llanas dentadas se utilizan para extender el adhesivo cementoso (también llamado cemento cola o pegamento) empleado para alicatar y solar con materiales cerámicos. Antiguamente no se utilizaba este tipo de adhesivo y, por lo tanto, tampoco la llana dentada.

El propósito de los peines dentados es extender de manera homogénea el mortero cola, es decir, regularizar su espesor para que se mantenga estable a lo largo de toda la pared (o suelo) y evitar así alterar la planeidad del paramento.

¿Qué tamaño de peine es el adecuado?

Debemos escoger uno u otro tamaño de diente según el tamaño de la baldosa o azulejo que vayamos a instalar. Se puede utilizar la siguiente tabla como orientación o bien consultar la ficha técnica del fabricante del azulejo. Para hallar el área del azulejo en cm² se multiplica la altura por la anchura (también en centímetros).

Area del azulejo Menor de 100 cm² Menor 450 cm² Hasta 900 cm² > 900 cm²
Tamaño peine 4.5 mm 6 mm 8/10 mm 10/12 mm
Tipo encolado Simple Simple Simple/Doble Doble

Además, el fabricante puede recomendar el uso del doble encolado para azulejos y baldosas de gran superficie. En tales casos, se aplica el pegamento cola en la pared y se peina con el diente recomendado. Después, se procede a extender una fina capa de adhesivo sobre el dorso del azulejo. Solo pasaremos el diente de la llana dentada en la pared, dejando el adhesivo del azulejo liso.

¿Qué es una llana?

La llana (o talocha) es una herramienta de albañilería que sirve para aplicar argamasa sobre paramentos planos o verticales (es decir, paredes o techos). Existen diferentes tipos de llanas dependiendo del tipo de mortero que se vaya a emplear (cemento, cal, yeso, estuco) y del tipo de acabado que se busque.

Las llanas son similares a las paletas de albañilería pero su mango o empuñadura está atornillada directamente sobre la hoja. También puede estar unida mediante una pequeña espiga pero igualmente cae dentro de la proyección en vertical de la hoja. Como consecuencia de lo anterior, con una llana se efectúa mucha más fuerza sobre el mortero lo que permite conseguir acabados lisos en todo tipo de paramentos.

Llanas Llana de albañilería convencional y especial para yeso (acero inoxidable)

¿Qué llana comprar?

Al comprar una llana de albañilería, se han de tener en cuenta diferentes consideraciones. Como en el resto de herramientas, se recomienda escoger un modelo de calidad ya que nos durará muchos años y nos permitirá trabajar con mayor comodidad. A continuación repasamos algunos de los aspectos que hemos de considerar para su compra.

Forma y tipo de llana

Es el aspecto más importante de todos. ¿Para qué vamos a utilizar la llana?

Si queremos la llana para aplicar plaste anti-gota para tapar el gotelet de las paredes de yeso podemos ir a por una llana de plástico o una de acero inoxidable. Para rejuntar azulejos la escogeremos de goma o espuma EVA. Para fratasar paredes de cemento podemos optar por un fratás (o una llana de esponja si buscamos un acabado más fino). Para el acabado del hormigon o los suelos de cemento encontraremos llanas largas de esquinas romas que apenas dejan marcas y defectos en el pavimento. Por último, si vamos a aplicar estuco la compraremos abierta y con los bordes redondeados.

Material de la hoja

Al comprar una llana metálica nos vamos a encontrar con tres posibilidades para su hoja: acero ordinario, acero barnizado y acero inoxidable. Las primeras son las más baratas pero son muy poco resistentes a la corrosión y se estropean enseguida. Las segundas recubren con un barniz especial la hoja lo que sirve para alargar la duración de la hoja y ralentizar el proceso de oxidación (pero con el tiempo también se terminan oxidando). Finalmente, las llanas inoxidables, aunque son más caras, resisten perfectamente a la corrosión y son extraordinariamente longevas.

Tipo de mango

El mango de las llanas puede ser cerrado o abierto. Las de mango cerrado están diseñadas para utilizarse con una o dos manos, mientras que las abiertas solo pueden usarse con una mano. Las llanas de acabado y las especiales para estucar suelen ser abiertas ya que permiten una mayor libertad de movimientos.

Material del mango

Encontramos tres opciones: madera, plástico o bimaterial (además, las de madera pueden estar barnizadas o no). Las más baratas son las de plástico pero son las que ofrecen el peor agarre. Las bimaterial incluyen un revestimiento de goma que mejora bastante la sujeción de la llana. Las de madera también ofrecen un buen agarre, siempre que la madera sea de calidad.

Otros aspectos

Además de los anteriores, verificaremos la planeidad de la hoja. En una llana de buena calidad la lámina tendrá una planitud perfecta. Si la unión de la hoja al mango se efectúa mediante tornillos, valoraremos positivamente que estos sean de acero inoxidable (para evitar la corrosión). Finalmente, si vamos a comprar una llana dentada, es recomendable seguir el consejo del fabricante de la cerámica para escoger el tamaño del peine (generalmente más grande cuanto mayor sea el área de la baldosa). Algunos fabricantes de cerámica recomiendan utilizar el doble encolado (aplicación del mortero cola tanto en la pared como en el azulejo).

Tipos de llanas

Existen una gran variedad de llanas para la construcción. Estas son las más habituales:

  • Llana de albañil convencional: es la más común, está formada por una chapa de acero y un mango de madera. Se utiliza para enfoscar paredes, extender hormigón en pavimentos, alisar suelos de mortero de cemento, etc.
  • Llana dentada: similar a la anterior pero con dientes (como las almenas de un castillo). Se utiliza para alicatar y solar. El propósito del diente es dejar siempre la misma cantidad de adhesivo (mortero de cemento cola) sobre la superficie para facilitar la planeidad de los azulejos o baldosas. Existen diferentes tamaños de diente para adaptarse a los diversos formatos de azulejos cerámicos y baldosas porcelánicas: 4x4, 6x6, 8x8 y 10x10 mm son las medidas más comunes de llanas dentadas.
  • Llanas afiladas: las utilizan los yeseros, al menos uno de sus bordes largos está afilado. Son más flexibles que las anteriores y la menor superficie de contacto (gracias al filo) permite aplicar más fuerza y conseguir un mejor alisado (necesario al aplicar yeso o escayola).
  • Llanas para hormigón: son más largas y tienen sus esquinas redondeadas para evitar dejar huellas en el pavimento.
  • Esponjas: este tipo de llana sirve para realizar fratasados finos y limpiar los azulejos durante el proceso de rejuntado.
  • Fratás: es un tipo especial de llana que se utiliza para el acabado de los enfoscados de cemento o cal. Los fratases modernos son —casi siempre— de plástico, los antiguos eran de madera.
  • Llanas para estuco: son abiertas para permitir un mayor juego de muñeca. Están diseñadas para la aplicación de estucos de cal o morteros muy finos. Suelen tener forma trapezoidal, sus esquinas pueden ser romas o rectas y sus bordes generalmente están ligeramente afilados. Permiten aplicar una gran presión sobre la superficie y dejar acabados muy pulidos.
  • Llanas flexibles de plástico: sirven para varias aplicaciones. Generalmente se utilizan para tendidos muy finos de plaste como preparación para las pinturas lisas. También se pueden utilizar para introducir el mortero de rejuntado entre las juntas del azulejo sin riesgo de desportillarlo.
  • De goma: están especialmente indicadas para el rejuntado de los alicatados.
  • De poliestireno y goma EVA: es una versión más blanda que la anterior y también está indicada para enlechar. Se adapta mejor a azulejos de textura irregular (rústicos, tipo metro, texturizados, etc.).

Diente de una llana dentada Dientes de una llana dentada

Cuidado y conservación de la llana

Mantener nuestra llana en buen estado es imprescindible si queremos lograr acabados de calidad en nuestros trabajos de albañilería. La hoja debe estar limpia, sin restos de mortero y sin abolladuras o cortes en el filo de metal. Después de cada uso, lavaremos minuciosamente la llana poniendo especial atención en los filos para eliminar bien todos los restos del mortero, yeso, escayola, etc.

Si el acero de la hoja no es inoxidable, secaremos la herramienta con un paño para evitar la corrosión del metal. Haremos lo mismo si el mango es de madera. Las llanas de esponja las sumergiremos en agua cuantas veces sean necesarias para eliminar a fondo las partículas de su interior. Nos guiaremos por el mismo criterio que cuando limpiamos brochas o rodillos de pintor (es decir, enjuagar hasta que el agua salga limpia).

Por último, en las llanas con hoja de plástico pondremos especial cuidado para evitar dañar el filo. Los filos de plástico son más delicados que los metálicos y si se mellan nos puede dejar arañazos y marcas sobre las paredes (o techos).

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