Tipos de tableros de madera

Diferentes técnicas industriales han permitido el aprovechamiento de partes del árbol que antes eran desechadas para la elaboración de los tableros de maderas procesada.

Dentro del mundo de la carpintería, las maderas procesadas presentan varias ventajas respecto a la madera maciza. Vamos a ver cuáles son.

¿Qué son los tableros de madera procesada?

Se llaman así a las maderas que han sido elaboradas industrialmente a partir de partes pequeñas inservibles que se aglutinan mediante adhesivo y presión. Los tableros obtenidos mediante estas técnicas son estables y muy económicos si se comparan con la madera maciza.

En carpintería, los tableros procesados resultan interesantes debido a la gran disponibilidad de los mismos, a su bajo precio y a su formato (tableros de grandes dimensiones). Desde el punto de vista medioambiental son importantes porque reducen la tala de árboles al permitir un mayor aprovechamiento de los mismos. Además, industrialmente, los proveedores madereros mejoran el rendimiento de sus instalaciones al poder hace un mayor aprovechamiento de los subproductos.

Algunos ejemplos de madera procesada son el aglomerado (partículas de madera encoladas mediante cola o resina), el contrachapado (láminas delgadas de madera maciza encoladas entre sí a contraveta) y los tableros de partículas (MDF y OSB son los más utilizados).

Contrachapado

Los tableros de contrachapado se fabrican alternando varias capas delgadas de madera. Estas láminas o chapas van encoladas entre sí y generalmente se disponen con la veta en sentido perpendicular. Se trata de un material muy resistente y dimensionalmente estable.

Las especies más utilizadas para su elaboración son el Okume, el pino Oregón (también conocido como abeto de Douglas) y el abedul. El grosor de los tableros de contrachapado va desde los 3 hasta los 30 mm aproximadamente.

Según el tipo de adhesivo utilizado en su manufactura, se obtienen diferentes calidades de contrachapados, algunos de ellos son aptos para su uso en exterior (contrachapados fenólicos o marinos). Según su madera, podemos hablar de contrachapados blandos (pino, abedul) o contrachapados de madera dura (más resistentes pero también más caros).

Tablero de contrachapado Tablero de contrachapado

Este material se utiliza para multitud de aplicaciones: desde la fabricación de estructuras hasta la elaboración de muebles, paneles, bastidores, casetas, industria del automóvil, parques infantiles, embalajes o construcción de barcos. También se utiliza en la construcción como elemento auxiliar para fabricar encofrados de hormigón. Aunque es poco habitual, también existe el contrachapado flexible: todas sus chapas de madera están dispuestas en la misma dirección de la veta lo que permite curvarlo.

Como acabado final, el contrachapado se puede dejar al natural, pintar, barnizar o incluso aceitar (según el tipo de madera). Los tableros de contrachapado se trabajan bien con las máquinas eléctricas de carpintería convencional como las sierras de calar (caladoras), sierras de sable, las ingletadoras o las escuadradoras. También se cortan fácilmente con serruchos de mano. Para su perforado y atornillado se suele utilizar el taladro atornillador con batería o los atornilladores de impacto.

Aglomerado

Los tableros de aglomerado se fabrican con pequeñas partículas de madera aglutinadas con resina. Esta madera procesada no se debe confundir con el contrachapado (que está hecho con láminas de madera). Los aglomerados son considerablemente más baratos que el contrachapado ya que sus constituyentes son más fáciles de obtener y más económicos (fragmentos de madera inservibles para utilizar por sí solos). El aspecto y la textura de una sección de madera aglomerada es similar a la de los pellets utilizados en calefacción (estufas).

Tablero de aglomerado Tablero de aglomerado

Las propiedades fisico-mecánicas del tablero de aglomerado son inferiores a la del contrachapado: su resistencia a la flexión es menor y es mucho más quebradizo en sus bordes (lo que impide el atornillado en sus extremos). Habitualmente se utiliza para fabricar tableros laminados como la melamina, compuesta por dos láminas duras delgadas con un núcleo grueso de aglomerado. También es habitual su uso en la construcción: los aglomerados hidrofugados (resistentes al agua) se utilizan como estructura de tejados (para su posterior revestimiento con teja, pizarra o losetas asfálticas (shingles).

Tableros de virutas orientadas (OSB)

Los tableros OSB oriented strand board son una variante de la madera aglomerada. Hablar de tablero OSB no es del todo correcto ya que las siglas ya incluyen la palabra tablero (board) lo que resulta redundante, pese a ello son popularmente conocidos por este nombre.

Este tipo de tablero procesado utiliza partículas de mayor tamaño que el del aglomerado tradicional (astillas y láminas de madera). Además, sus caras son muy rugosas y desiguales. Soporta bien el desgaste pero no tiene demasiada resistencia mecánica y se muestra vulnerable frente a la humedad. Estéticamente es más apreciado que la melamina y por ello es común su uso como revestimiento en paredes de interior.

Tablero OSB Tablero aglomerado de virutas orientadas (OSB)

Como su nombre indica, las virutas y astillas de madera están orientadas en la misma dirección para cada una de sus capas. Sin embargo, las capas alternan la dirección de las fibras para mejorar su resistencia mecánica y obtener mejores prestaciones frente a las dilataciones. Para su elaboración se utilizan fragmentos y virutas (de hasta 150 mm de longitud) que se aglutinan con un adhesivo y que son sometidas a una elevada presión y temperatura. Algunos de los adhesivos y resinas utilizados son los aglomerantes fenólicos y la resina de poliuretano.

La incorporación de aditivos en los tableros OSB puede mejorar su comportamiento frente al fuego y la humedad, asimismo, también puede transformar esta madera procesada en un material resistente al ataque de insectos.

Gracias a su elevada resistencia, los OSB pueden tener un grosor muy reducido (desde 6 mm). Los espesores más utilizados van desde los 10 hasta los 28 mm. Su tablero mide unos dos metros y la densidad aproximada es la de una medera semidura (650 kg/m³).

Tableros de fibras

Los tableros fabricados con fibras de madera son muy diferentes a los anteriores. Su aspecto es el de cartón compacto. Para su fabricación, se trituran las virutas de madera reduciéndolas a fibras. Estas fibras se aglutinan con una resina y se someten a una elevada presión para conformar el tablero. Los más utilizados son los tableros de fibras de densidad media (MDF, Medium density fiber board).

El aspecto del MDF es el de un material denso, compacto, duro, rígido y sin nudos. Su color es muy similar al del cartón. Estos tableros son muy estables y se comportan bien frente a las dilataciones. Además son fáciles de cortar y de trabajar. Es un material muy denso y pesado que tiene múltiples usos.

Tablero de fibras MDF Tablero prensado de fibras MDF

Una de las aplicaciones más comunes del tablero MDF es el de base para suelos laminados (tarimas). Su elevada densidad, su estabilidad y la facilidad con la que se mecaniza, lo hacen apto para la fabricación de suelos de lamas con sistema de ensamble rápido (fresado tipo clic).

A la hora de perforar MDF con un taladro se recomienda utilizar una velocidad baja ya que, debido a su dureza, desafila y quema las brocas con gran facilidad. Para mecanizarlo con fresadoras de superficie o cortarlo con sierras de disco, utilizaremos siempre herramientas con dientes de carburo de tungsteno (TCT) por el mismo motivo. Además, se deben emplear mascarillas de protección respiratoria ya que la resina utilizada para su fabricación puede ser tóxica (formaldehído) y el fino polvillo puede contener partículas cancerígenas.

Tamaño y designación de los tableros procesados

La medida estándar más utilizada por los fabricantes de tableros procesados es de 1220x2440 mm (8x12 pies), aunque en algunas ocasiones, se utiliza una medida inferior (1200x2400). Es poco habitual, pero también existe un tablero más largo: de hasta 3 metros.

En los contrachapados y materiales que disponen de veta vista, la primera medida indica la dirección de la misma. Por ejemplo, en un tablero de contrachapado de okume de 2440x1220, la veta es paralela al lado largo, mientras que si fuera de 1220x2440 sería paralela al lado corto (menos habitual).

Es habitual que los almacenes de madera ofrezcan la posibilidad de cortar el tablero a la medida deseada. Las dimensiones del tablero, la disposición de la veta y el grosor de la hoja de corte de la sierra del almacén de maderas son factores a tener en cuenta al planificar las piezas de un proyecto. En cada corte efectuado se pierde el ancho del disco de sierra que suele ser de 3 a 5 mm. También es común deducir un par de centímetros del tablero para poder así desechar unas tiras estrechas con el objetivo de sanear los bordes y eliminar las pequeñas imperfecciones que haya podido sufrir durante su transporte y almacenaje.

Conclusión y resumen

Las maderas procesadas han tenido un impacto notable en el sector de la carpintería y la construcción al posibilitar la elaboración de tableros estables de grandes dimensiones a un precio asequible. Los tableros procesados permiten el uso de partes del árbol no aprovechables en los aserraderos tradicionales así como de virutas y otros subproductos de la industria maderera. Existen diferentes tipos de tableros en función del tipo de partícula utilizada y el aglutinante utilizado para aglomerar las virutas.

Las maderas procesadas más comunes son el tablero aglomerado (melaminas), el tablero de virutas orientadas (OSB), los contrachapados y los tableros de fibras.

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