Las ventajas de los taladros eléctricos de dos velocidades mecánicas

¿Por qué hay taladros eléctricos que tienen dos velocidades mecánicas si aparte tienen regulador electrónico? ¿Por qué no usar solamente el regulador? ¿Cuáles son sus ventajas? Estas son las preguntas que trataremos en este artículo.

Tipos de taladros eléctricos para bricolaje

Los taladros para bricolaje más básicos incluyen solo una velocidad: la rápida. Eso significa que son buenos para taladrar en pared y madera. No tanto para metal, a menos que usemos brocas relativamente pequeñas. Y, desde luego, muy poco recomendables para usar como atornillador. A menos que su regulador de velocidad sea extremadamente efectivo.

Por otro lado, incluso si el taladro incluye un buen regulador electrónico, la ausencia de una velocidad corta mecánica nos limitará mucho en cuanto a la capacidad de apriete.

¿Cómo funciona un taladro de dos velocidades?

Los taladros de 2 velocidades mecánicas tienen una caja de engranajes dentados que permite reducir la velocidad de salida, es decir, la del eje del portabrocas. Es importante no confundir las velocidades mecánicas con el regulador electrónico de velocidad.

El regulador, en los taladros que lo incluyen, actúa limitando la corriente que llega al motor. Sin embargo, el par motor de un taladro eléctrico se viene abajo cuando se reduce el número de revoluciones por minuto. Tanto si es de cable como de batería de litio. Y éste es el motivo por el cual existen taladros con 2 velocidades mecánicas. ¿En qué se diferencian?

Bicicleta de montaña con platos y piñones Un taladro con velocidades mecánicas es, en parte, similar a una bicicleta con velocidades

El principio de funcionamiento de un taladro de dos velocidades es el mismo que el de los cambios de una bicicleta con platos y piñones. En la bici, la relación plato/piñón permite que más o menos vueltas de pierna se correspondan con más o menos giros de rueda. Cuanto menos desplacemos la rueda trasera en cada giro del pedalier, menos trabajo nos costará pedalear, y viceversa. Pues bien, en el taladro ocurre lo mismo.

En la velocidad larga (la rápida), el movimiento del motor eléctrico se transmite de manera más o menos directa al eje del portabrocas. Vamos a suponer que una vuelta del motor equivale a una vuelta del portabrocas. Sin embargo, en la velocidad corta (la reducida) de un taladro de dos velocidades, el motor da más vueltas que el portabrocas, es decir, el motor gira a la misma velocidad que antes, pero el portabrocas lo hace más lento. Lo hace, en cambio, con más fuerza.

En el símil de la bicicleta esto se corresponde de la siguiente manera. Ciertas pendientes solo las podemos subir si ponemos la relación de marchas correcta, esto es, plato pequeño y piñón grande. Es decir, pedaleamos más pero la rueda se mueve menos. Así, con la misma potencia de piernas, podemos vencer un esfuerzo mayor. El único truco es que tardaremos más en hacer el trabajo. Y lo mismo ocurre con el taladro: gira más lento pero tiene más fuerza.

Las ventajas de un taladro de dos velocidades mecánicas

Ahora que tenemos claro qué es lo que hace un taladro de dos velocidades, es decir, lograr un incremento de la fuerza sin variar la potencia del motor, veamos para qué sirve esto.

La principal ventaja de un taladro con velocidad lenta es que es más efectivo para taladrar metal con diámetros de broca grandes. Perforar metal produce mucha fricción y ésta, a su vez, calor. Si la broca se calienta excesivamente, ésta pierde el filo, se quema, y ya no corta bien. Para que esto no ocurra, no se debe superar la velocidad de corte recomendada por el fabricante. Ésta está expresada en metros por minuto (m/min). ¿Cómo se hace esto?

En la práctica, con un taladro de mano no se sigue esta norma de forma muy estricta. Sí se puede hacer en un torno o fresadora estas máquinas-herramientas permiten ajustar la velocidad con gran precisión (tienen varias velocidades mecánicas, no solo dos). En cualquier caso, la idea es la siguiente: cuánto más grande sea la broca, menor debe ser la velocidad de giro. Esto en cuanto a taladrar el metal.

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La segunda ventaja de un taladro con velocidades mecánicas es que también es más eficaz como atornillador. Por supuesto, lo ideal para atornillar en madera o metal es un taladro con batería de litio y embrague de bolas. O bien un atornillador de impacto. Sin embargo, si tenemos que usar el taladro, es mucho mejor que tenga dos velocidades. ¿Por qué?

Como ya hemos visto, la velocidad corta gira más lento pero con más fuerza: justo lo que se necesita al atornillar tornillería larga/gruesa. Al taladrar, la pieza de trabajo no se opone tanto al giro de la herramienta como cuando atornillamos, puesto que, en el primer caso, estamos perforando y eliminando partículas del material de la pieza, mientras que en el segundo caso no.

En resumen: la versatilidad de un taladro de bricolaje de una sola velocidad es menor que la de uno con dos velocidades, incluso si la potencia es la misma. Con las dos velocidades mecánicas podremos taladrar piezas gruesas de metal de manera más efectiva. Y también lo podremos usar para atornillar los tornillos más difíciles, esos con los que el taladro simple se queda pequeño por falta de par.

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